La historia de Jorge Alberto Ruhl no es una más en el arbitraje de nuestra Liga. Es que el árbitro oriundo de Morteros es de esos que nunca pasa desapercibido. Y eso a veces les pone los pelos de punta a los hinchas que no se van con un buen resultado o a los comentaristas a la hora de analizar el arbitraje del partido.

La historia de Ruhl con el fútbol empezó hace mucho pero en este caso como jugador: “Hasta el año 2002 jugué en Tiro Federal, estuve 10 años en Primera. Tenía conocidos en el arbitraje y me fui acercando a ellos. Era una manera de seguir ligado al fútbol porque me costaba dejarlo. Empecé en la Liga Morterense como asistente. Y en poco tiempo me tocó dirigir primera en un torneo local”.

En un par de años se dio el acercamiento con nuestra Liga, donde el cordobés se terminaría asentando en esta profesión: “En el 2004, llegó Edgardo Enrique a Morteros. Y ahí surge la posibilidad de que yo vaya a dirigir la Liga San Martín. Es mucha la diferencia de donde yo dirigía, allá era mucho más amateur”.

Como decíamos, Jorge es un árbitro que no pasa desapercibido. Pero no sólo por su estilo de dirigir. Fue de los pioneros en nuestra Liga de traer las camisetas a colores para los árbitros. “La idea de las casacas de colores fue entre Esteban Ríos, Edison Sada y Mariano Elesse. A veces nos felicitan por tener ese estilo de usar colores y otros nos critican”, nos comenta el colegiado.

“Mi objetivo a principio de año es ser el árbitro que más partidos dirige en el año. Eso significa que en la Liga te tienen confianza todos los domingos. Creo que en los últimos años lo vengo logrando”, agrega.

En cuánto a vivencias dentro del arbitraje tiene muchas pero hay 2 que no las puede olvidar: “La que más recuerdo es una acá en Morteros. El equipo de local ganaba 2 a 0 y en los últimos 15´ lo da vuelta el visitante y se lo gana 3 a 2. La cancha era un hervidero. Se me acerca mi asistente y me dice y ahora cómo salimos, yo le dije quédate tranquilo que no acá no vuela una mosca. Salimos del vestuario y lo más chico que voló fueron sillas de chapa. Fue un lindo sustojeje”. Y de nuestra Liga también tiene para contar: “recuerdoque fue en Landeta y el arquero me llamaba desesperado. Yo pensé que iba a protestar pero me dijo al oído que le dolía mucho la panza y tenía que ir al baño. Tuve que parar el partido casi 15 minutos hasta que vuelva”, nos dice entre risas.

“En el arbitraje tengo muchos amigos. En la Morterensesomos todos compañeros. Aprovecho a saludar a todos en su dia. Conozco de Ceres, de San Francisco, de Frontera y por supuesto a todos los profes de la San Martín, y muy en especial al tarta Sada, a Nanito Elesse y a MarucoSalvatierra que me acompañaron en una infinidad de partidos en la Liga San Martín”, aporta el árbitro que en suvida personal se dedica a pinturería en general y le encanta bicicletear, además de ser muy familiero y fanático de los asados con amigos (“el de los viernes porque los domingos no se puede”).

Hace poco, Ruhl cumplió un gran logro dentro de nuestra Liga: “Ser árbitro es un privilegio. Llegué a 250 partidos en esta Liga y estoy agradecido a los que me permitieron tener esta posibilidad. Y les quiero decir a todos que van a seguir leyendo y escuchando que hay “Colegiado de la Ciudad de Morteros” para rato!! A los 300 partidos llego seguro”, cierra con su humor espontáneo pero siempre cuidando los detalles. Más aún si se trata de algo mediático. Ruhlauténtico.