La frase recurrente y brutal es en definitiva en signos de interrogación: ¿Qué pasó con Emiliano Sala? De inmediato cambiamos para preguntarnos: ¿Cómo pudo pasarle esto al pibe? Sin respuesta.

Emiliano Sala jugó dos años en Juventud Guadalupe en un equipo espectacular compartiendo vestuario con Martín Galli, Mariano Leyes, Saúl Lovera, Emiliano Lencina, El Indio Matías Pérez y Nico Silva entre otros. Fue tapa de El Faro varias veces e hizo goles a raudales. Muchos. Se fue a Francia y los futboleros lo vivimos con felicidad. Debutó en Burdeos, se fue a Nantes a hacer lo de siempre: Goles. Y cuando la vida, el fútbol o vaya a saber que duende le regaló la posibilidad de crecer yendo a la Premier pasó esto, que en definitiva ni sabemos que es. Pero le pasó.

Emi, el flaco, el 9 de Guadalupe, el pibe que la rompía en nuestra Liga dejó en estas tierras el aroma del tipo bueno, campechano y humilde. De esos que dejan huella. Inolvidables mas allá de todos los goles que pudo haber gritado.

¿Dónde estás flaco? ¿Quién fue el que marcó este destino tan cruel? ¿Por qué?

La esperanza, tenue y poco visible está, la tenemos… Nos aferramos vaya a saber uno a que Dios para tenerla. O quizás nos aferramos a que un pibe que construyó desde el sueño una carrera, desde el esfuerzo un desafío y desde la bondad un legado no puede terminar su camino tan lejos de lo suyo, de su Progreso, de su amada Mamá, de su hermana, de su viejo, de sus amigos de siempre, de su San Martín, no puede terminar su camino tan joven, tan vivo, tan radiante… ¿O será que allá arriba les faltaba un goleador?

No me resigno. No lo creo. No lo acepto.

 

GILBERTO BONELLI