CARLOS SEGOVIA: “CON LA GENTE DE LA EMILIA NOS UNE UN AMOR ESPECIAL”

Carlitos tenía 15 años y el técnico de la Primera de Colón (El Gitano Juárez) le preguntó al gran Carlos Zuliani por él. Jugaba en la Primera local de Colón y el médico no le permitió entrenar en la Primera por un problema de salud, es mas, le dijo que no podía seguir jugando al fútbol aunque ese pibe no claudicó en su deseo de jugar a la pelota.

El destino quiso que unos años mas tarde “Chiche” Gambini lo trajo a probarse a San Martín de Pellegrini y si bien era muy flaquito, el “Patón” Bearzotti insistió y aquel pibe comenzó una historia que se hizo leyenda. Apenas jugó un año en el rojinegro, La Emilia lo adoptó y le mostró su cariño eterno. Idolo del Canario, respetado por todos y cada uno de los que en la Liga conocen su legado. El “Negro” Carlos Segovia, crack total.

¿Donde naciste, donde jugaste de chico y donde debutaste en Primera?

Nací en Santa Fe, de chico jugué en las inferiores de San Telmo en Buenos Aires y mi debut en Primera se dio en Colón de Santa Fe. La Primera local.

¿Cómo viniste a la Liga?

Con un grupo de muchachos que traía René Gambini a San Martín de Pellegrini. Realizamos un par de partidos  de prueba, “Chiche” decía que acá se jugaba muy fuerte y que yo era flaquito. Pero el “Patón” Bearzotti tomó la decisión y me quedé. Le estoy eternamente agradecido, lo mismo que a su hijo “Lichi”.

¿Donde jugaste?

Debuté en la Liga en San Martín, de ahí vine a La Emilia, pasé un año y medio en El Expreso, fui tres años a Rafaela donde jugué en Sportivo Norte, Atlético Rafaela en el Torneo del Interior que se logró llegar al Nacional B, 9 de Julio de Rafaela y de nuevo Atlético para jugar en el Nacional B. Volví a La Emilia, jugué en Susanense, Sastre, Recreativo de Las Petacas y Brown de San Vicente. Muy agradecido a todos los clubes que me permitieron ser parte de su historia.

¿Qué club tuvo al mejor Carlos Segovia?

En todos lados me brindé al máximo y todos los clubes tuvieron lo que mejor le pude dar. Son los hinchas los que deben opinar. El reconocimiento mas grande llegó en La Emilia donde hicimos una relación de mucho amor con los hinchas. Soy socio de la institución, dirigí a muchos chicos que hoy son hombres, tuve la suerte de ser campeón como jugador, como entrenador de inferiores y en Primera. Y sin dudas que es importante.

¿Alguna vez te hablaron para jugar en el Club San Jorge?

Si, algunas veces. Con el “Lalo” Vega nos hablaron varias veces pero el cariño de la gente de La Emilia era tan grande que jamás íbamos a traicionar ese sentimiento. Si te fijás, nunca jugué en un clásico directo de un club donde había jugado.

¿Cuál fue tu mejor partido?

Un partido en Rafaela, jugando para Sportivo Norte frente a Unión de Sunchales al cuál hacía mucho que Sportivo Norte no le podía ganar. Hice 5 goles y las cosas me salieron muy bien.

¿Qué te faltó en el fútbol?

Mas que faltarme me sobraban años cuando llegue a jugar profesional. Tenía 29 años cuando jugué la B Nacional. Me faltó un representante que maneje las cosas con los clubes. Yo se que me brindé y di todo. Igual la gran oportunidad fue a los 15 años cuando el Gitano Juárez me llevó a entrenar con los profesionales pero el médico en la revisación médica me dijo que no podía seguir jugando al fútbol.

¿Cuál fue el día que mas te enojaste en una cancha?

uff… No sé, tantas veces en los años de jugador. Un día me enojé mucho con un árbitro porque me trató de muy mala manera y de no ser por la gente que estaba en la cancha no se como iba a terminar. Lo que más me dolió fue que el problema fue con una persona a la que yo apreciaba mucho y que se aún hoy que es muy buena gente.

¿Cuál fue el compañero con el que mejor te entendiste en una cancha?

Muchos, lo que mas resalta fueron los años que jugamos con el “Lalo” Vega. De pibe me llevaba muy bien con “Copito” Andrada que acá jugó en El Expreso, en Rafaela con “Malacho” Soltermann que ahora así se llama la cancha de 9 de Julio, en Sportivo Norte con el “Cabezón” Rata, los últimos años nos entendíamos con una mirada con Damián (Suárez). Con muchos me llevé bien tanto dentro como fuera de la cancha.

¿Cuál es ese hermano del alma que te dio el fútbol?

Amigos muchísimo pero gracias al fútbol conocí a un hermano, porque es eso, un hermano como lo es Pepe Hernández. Créeme que es mi hermano. Los que me ayudaron mucho también fueron el Loco Russo y el Rata Alegre.

¿Cómo es tu vida hoy?

Bien, muy tranquilo. Trabajo en la Municipalidad de San Jorge como encargado de espacios verdes. Tengo una familia maravillosa, con 5 hijos y 7 nietos. Una mujer espectacular a mi lado como mi señora Viviana… No puedo pedir más.

¿Una anécdota?

Muchísimas… Cuando jugábamos en El Expreso el equipo era una roca, muy difícil que nos ganaran. “Lampara” Solís impecable, se atajó todo pero al final perdímos 1 a 0. Cuando terminó el partido entró una persona a la cancha a pegarle a “Lamparita”. SE armó un lío bárbaro con hinchas de ellos que entraban a la cancha. La cosa es que la Policía nos demoró a todos y nos puso preso pero cuando llegamos a la comisaría no había lugar así que nos pusieron preso en la vereda. Estábamos preso pero en libertad.

¿Un técnico?

Muchos. “Chiche” Gambini de chico. Carlos Zuliani en Colón, le dejó muchísimas enseñanzas de vida. Con Carlos siempre que estuvimos juntos fuimos campeones, tanto en La Emilia como con Colón. Por suerte todavía hoy estamos en contacto. Otros grandes técnicos fueron Federico Sachi, Reynaldo Volken, Horacio Bongiovani… tendría que pensarlo muy bien. En lo táctico fue maravilloso lo de Carlitos Ramacciotti… Otro gran técnico que enfrenté en clásicos y luego lo tuve como técnico fue Jorge Drago. Todos me enseñaron algo pero si tengo que elegir me quedo con Carlos Zuliani.

¿Compañeros de aquella época de La Emilia?

Muchísimos y buenos. Los que mas jugamos fuimos el Lalo Vega, “Pea” Grazzino, el “Loco” Russo fuimos los que estuvimos siempre pero hubo muchos… son muchísimos… Una vez al año nos juntamos a comer. Estuvo el “Loco” Solís, el Mono Maestrecola, Roberto Saucedo, “Cachilo” Gómez, Carlitos Quinteros, Chicle MUñoz, el cabezón Márquez, el “pato” Piombino, el “Enano” Rolón, el “Loco” Bertoni, “Mingo” Montenegro… Un montón, del 80 al 86 se armaron equipos con tantísimos jugadores y muy buenas personas. No me quiero olvidar de nadie porque cada uno se merece lo mejor…

¿Quién era Carlos Segovia como jugador?

El “Negro” Segovia era un loco del fútbol. Como dijo el maestro Don Marcos Conigliaro: “Se nota que nació con una pelota debajo del brazo”. No sé si nací con una pelota abajo del brazo pero sí que dormía todas las noches con una pelota. Todas las noches yo abrazaba la pelota. Un tipo que sufría mucho cuando le tocaba perder pero que siempre se brindó por la camiseta que vistió, que dio lo máximo en cada partido y cuando uno busca lograr metas creo que no hay otra. El campeón es el que aguanta un poquito más y para eso tenés que estar preparado físicamente. Un día Chiche Gambini me dijo: “Vos no tenés que entrenar para jugar, vos tenés que estar entrenado para jugar”, que no es lo mismo. Me hubiera gustado jugar algunos años mas como profesional pero mi destino fue este. Una cosa hubiera sido sedutar a los 15 cuando me llevó el Gitano Juárez y otra a los 29 como me ocurrió. Pero aquel médico que me dijo que yo no podía jugar más, me quitó la posibilidad de jugar en Primera pero el destino me hizo conocer gracias a aquello, a un montón de persona maravillosas como jugadores, dirigentes, técnicos, periodistas, hinchas… A todos un abrazo de gol”.

 

Carlos Segovia, el “Negro” de la gambeta, desborde y gol cuando era purrete. El Carlos de la sabiduría y el toque genial ya de grande. El crack de siempre. El que se supo ganar el amor de una Liga: “Cuando jugaba en la Liga Rafaelina yo decía que era jugador de la Liga San Martín por mas que el pase era de La Emilia”.

En el libro de oro de nuestra Liga, tiene un lugar en la tapa. El “Negro” Segovia, el que un día se fue en andas de una cancha pero llevado por la hinchada rival. El que la descosió en cada lugar que jugó. El que fue campeón e hizo goles de película como aquel del 1985 en la cancha de El Expreso para ganarle la final del torneo 1984 a Sastre y a su gran amigo “Pepe”: “Ese día la cancha estaba repleta, ganamos en el suplementario 2 a 0, no me olvido de la caravana de vuelta a San Jorge y la fiesta cuando llegamos”. Ese día Carlitos Quinteros y Carlos Segovia le dieron el título.